Despues de un año de estar en este deprimente trabajo; decidí tomarme unas vacaciones.
Hoy no hay nadie en la oficina.
Quien si está llamándome y tentándome con sus brazos contenedores es el sillón azul de la esquina.
- Hoy te agarro y me dejo lleva por tus suave imitación de cuero.
Efectivamente, dormí una hora. Y desperté hecho una seda.
Voy a seguir poniéndolo en practica.
Es bueno hacerlo para mi salud mental.
Se convirtio en mi premio de todos los días.
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